Peridoncia

La periodoncia estudia la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de la encía.

Las principales enfermedades periodontales que afectan a una dentición son la periodontitis y gingivitis.

La enfermedad periodontal se manifiesta como una gingivitis (inflamación y sangrado de la encía sin afectar el hueso) o periodontitis, donde ocurre la destrucción del hueso que soporta el diente. Si no es tratado a tiempo puede ocasionar la pérdida de los dientes.

Un tratamiento periodontal consiste desde la corrección de la técnica de higiene para el control de la placa bacteriana, hasta la eliminación de los factores desencadenantes de la misma (sarro y bolsas periodontales).

Las enfermedades periodontales comprenden un conjunto de circunstancias que afectan a cualquier órgano del periodonto, es decir, es un proceso inflamatorio de las encías que ocasiona daños en los tejidos de los dientes

Las formas leves se llaman gingivitis y afectan sólo a la encía; las graves son las periodontitis en las que se produce una destrucción de los tejidos profundos como el ligamento periodontal y el hueso alveolar.

Las bacterias son las principales responsables de las enfermedades de las encías. En la boca existen más de 700 tipos de bacterias y muchas de ellas son potencialmente dañinas para el periodonto. Las bacterias que habitan en la boca se depositan sobre la superficie de los dientes y en el surco gingival, constituyendo la placa bacteriana. Cuando las bacterias crecen sobrepasando unas ciertas cantidades, son capaces de producir lesiones en los tejidos periodontales.
El tratamiento va dirigido a eliminar las bacterias productoras de la enfermedad y corregir los factores que la hacen más susceptible a ellas, como el tabaco y ciertas alteraciones dentarias (como las malposiciones). Por último, es necesario crear las condiciones para que la enfermedad se pueda mantener controlada a largo plazo. En el caso de la gingivitis es suficiente una mejora de la higiene oral y profilaxis periodontales, que son actuaciones preventivas rápidas, sencillas y nada molestas. En las periodontitis, en primer lugar se realiza un detallado estudio periodontal clínico y radiológico para valorar la situación en el momento de empezar. La fase básica del tratamiento va dirigida a eliminar las bacterias de la bolsa periodontal y se conoce como raspado y alisado radicular o fase desinflamatoria. Cuando la bolsa periodontal es profunda, habitualmente no se consigue un control total de la infección, por lo que se hace necesaria la realización de cirugía periodontal para así completar el tratamiento.

Cuando la enfermedad está controlada, da comienzo el mantenimiento periodontal, es una etapa fundamental del tratamiento periodontal y la única manera de conseguir el control de la periodontitis a largo plazo. Los microorganismos tienden a recolonizar la bolsa periodontal y si no se actúa de forma adecuada, la enfermedad reaparecerá. En cada visita de mantenimiento, le realizarán unas actuaciones protocolizadas consistentes en: verificación de la situación clínica diente por diente, valoración de su higiene bucal y eliminación del cálculo y bacterias de forma individualizada según la situación de las diferentes zonas de la boca. Es importante destacar que el mantenimiento periodontal no es una limpieza de boca, sino una actuación médica individualizada según la situación de cada paciente en cada momento concreto. La frecuencia de mantenimiento se define para cada caso particular, pero suele oscilar entre una visita cada 3 o 6 meses, en función de una serie de factores individuales.

La mejor forma de prevenir la periodontitis es mantener una correcta higiene oral, pero en personas predispuestas, tiende a producirse la enfermedad. Por lo tanto, la higiene oral es un importante pilar de prevención de las periodontitis pero no el único, y se debe acompañar de revisiones periódicas al dentista para que las diagnostique precozmente en caso de presentarse.

La enfermedad periodontal es una infección producida por bacterias y como tal puede contagiarse.

A diferencia de la caries dental, el tipo de alimentación no parece jugar un papel importante en la salud de la encía, aunque probablemente consumir alimentos que faciliten la auto higiene bucal como las frutas y las verduras tenga un efecto beneficioso.

El tabaco no es capaz de producir enfermedad de la encía directamente, sí que agrava su evolución y reduce la eficacia del tratamiento. El tabaco provoca una reducción significativa en el aporte sanguíneo a los tejidos periodontales, así como una disminución de la capacidad defensiva ante posibles invasiones bacterianas. Estos efectos negativos están, además, relacionados con la dosis de tabaco diario. En pacientes que dejan de fumar, tras unos meses, la encía adquiere unas características que la hacen similar a la de una persona que nunca fumó, por lo que la eliminación del hábito tabáquico favorece la salud periodontal y mejora la eficacia del tratamiento en caso de padecer periodontitis.